¡Fuego! ¡Fuego!

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Fuego (2)

Aloma de Balma y Juan Ramírez Pedroche, la voz del joven Christian Guillén y el toque de Daniel Yagüe en Café del Duende

El bicho – De vivir

Se anida un hogar entre mi estómago y mi corazón; un arrebato se me entromete en el pecho robándome el aliento. Tus zapatos. El arte vive entre tus dedos y Aquiles, columpiándose sobre tu puente y el empeine; el costado del talón de tus zapatos desgastado.

Un cortejo. La belleza construida de movimientos: brazos que surcan el aire sobre tu cabeza, mentón altivo, pies inquietos, piernas que cortan la respiración, flecos; te revolotean como vencejos que cantan acrobacias, que te incendian el suelo, quema, quema, la vida quema entre las cuerdas y te toco con los ojos, miradas, y tu altura, me sobrevuelas. Tu mano. Tu mano que roza tu cintura levantando la falda

Aloma de Balma

Aloma de Balma

de tu vestido gris terciopelo, y tus piernas respiran entre las rejas de tus medias.

Pasión. Pasión que es una fuerza que te estira y te contrae, un torbellino que me desgarra la lengua. Y las palmas queman. Pero más queman tus ojos rasgados, salvajes; tú llevas las riendas y yo finjo que soy tu jinete y que con mi voz dirijo tu bocado; eres tú la que con tus movimientos nos atizas. Y las brasas están en mi garganta. El claqué gitano, del campo, sobre la tierra. Trotar las tablas. Tus brazos destilan perfume, y son tus ojos, claros como el cielo cuando hiela.

Quemas, quemas. Es tu contoneo el que rasga mi guitarra. Las cuerdas se rompen, más que acariciar de dedos, con tus uñas rojas me perfilas. En cualquier momento me arrancas del asiento y te siembro en tu mejilla un beso. Tienes nombre de vuelo mudo, de despertares; la lumbre en mi pecho. La madera susurra y calla para otorgar cobijo a ese niño travieso que zapatea y vive de tu sonrisa: duende.

La mascletà se desata bajo tu sombra. El alma como escarpias. Y alguien grita: ¡Fuego! ¡Fuego! Pero solo corren los corazones que calientes se quedan en la voz de tu casa. Y te pago con lo poco mucho que tengo: el brillo de mi mirada, la sonrisa de mi boca; las palmas.

Sudar arte.

A Juan, Aloma, Christian y Dani
Y al Café del Duende,

gracias por el alimento de musa.

Sudar arte (Valencia)

Sudar arte (Valencia)

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Acerca de Alisa De Trevi: Ali.

Alisa De Trevi es el nombre que recoje a mi persona y a todas aquellas de las que bebo, a las que debo la inspiración para crear y vivir, ya que lo segundo es para mí un esfuerzo y lo primero lo que necesito para sobrellevarlo. De ahí la insitencia de que mi nombre es simplemente: “Ali”. De la rama de ciencias puras pero alma versada; aprendiz de todo, maestra de nada. Muy a mi pesar, los múltiples estudios que inicié tuve que abandonarlos por problemas de salud: “¡Bendita salud! que nos trae aquí hoy”. A donde me llega el recuerdo, me veo desde muy niña escribiendo, dibujando; pero han sido las largas convalecencias y el amor los que han hecho germinar en mí el valor y el deseo por compartir lo creado. Mi mayor logro ha sido, y es, rehacerme cada día. Antes de morir, solo desearía encontrarme con los de mi subespecie. trazosdeverso.com

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