Archivo del Autor: Alisa De Trevi: Ali.

Acerca de Alisa De Trevi: Ali.

Alisa De Trevi es el nombre que recoje a mi persona y a todas aquellas de las que bebo, a las que debo la inspiración para crear y vivir, ya que lo segundo es para mí un esfuerzo y lo primero lo que necesito para sobrellevarlo. De ahí la insitencia de que mi nombre es simplemente: “Ali”. De la rama de ciencias puras pero alma versada; aprendiz de todo, maestra de nada. Muy a mi pesar, los múltiples estudios que inicié tuve que abandonarlos por problemas de salud: “¡Bendita salud! que nos trae aquí hoy”. A donde me llega el recuerdo, me veo desde muy niña escribiendo, dibujando; pero han sido las largas convalecencias y el amor los que han hecho germinar en mí el valor y el deseo por compartir lo creado. Mi mayor logro ha sido, y es, rehacerme cada día. Antes de morir, solo desearía encontrarme con los de mi subespecie. trazosdeverso.com

Dos guitarras, una clave de sol y un gato pardo (Prologo de un cuadro)

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Gracias por las risas, la música y la inspiración:
Billy Mandanga vs Alfonso Copé (Los sospechosos)

en Bodega LaPeseta el 13/10/14 (Lugar y fecha del crimen)

Prueba Nº1:

Gato Pardo en La Peseta, Valencia (2)

Boceto en servilleta de Bodega LaPeseta (Gracias Alfonso por “devolvérmelo” vía Twitter 😉

Los hechos:
Dos guitarras: una lleva tirantes, y la otra, una camisa hawaiana; cantan al mundo obviedades que permanecen ocultas al ojo poco entrenado, que solo vive de lo que le regurgitan. Gatos pardos aullando por diversión, en un duelo de pelusillas de bolsillo, de suelas cuarteadas; se van empujando, la una a la otra, en un prusten infinito, entre la carraca y la risa, el zarpazo del improvisado; la otra a la una, convirtiendo su maullido en el ronroneo de un bajo, con su voz y con sus manos.

Prueba Nº2:

Boceto segunda mitad

Boceto segunda mitad

El veredicto:

En la piel de toro que se reseca al sol, ser músico significa llevar polvo en el trasero, sudar de antebrazos, y que lo que te sobren, sean historias en el billetero.

El testigo:

Dibujo (Prologo del cuadro)

Dibujo (Prologo del cuadro)

La víctima:

Una guitarra es una clave de sol que aulla y ronronea. 50x40 cm en madera tallada, a barniz, tinta china, pintura relieve, con púa y cuerdas de guitarra.

Una guitarra es una clave de sol que aulla y ronronea.
50×40 cm en madera tallada, a barniz, tinta china, pintura relieve, con púa y cuerdas de guitarra. (En noviembre expuesta en Kaña Makan, Ruzafa-Valencia)

El culpable…

 

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Pelo pincho

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Ben Sollee – Try

A mi amiga de infancia y a mi sobrino; os prometo que lo que hoy cuesta

mañana lo hará menos, es cuestión de práctica y paciencia.

pelo pincho 2

Las velas aún seguían encendidas en la tarta, esperando un deseo que las liberara. El dulce de crema y fondant se desinflaba a la intemperie. Voces colapsaban el aire; las de los padres ascendiendo en nerviosismo, las de los demás niños impacientes por terminar el escondite improvisado en momento tan inoportuno.

Encontraron a Pablo en la casita de plástico donde guardaban los utensilios de jardinería. Estaba sentado en el suelo, rodeado del mocho, la escobilla metálica, el rastrillo y la escoba de fuera.

–Pablo tus amiguitos están esperando la tarta, ¡qué haces!
–Pues jugar…
–Pero cómo que jugando –la madre miró al niño y a los palos dispuestos en círculo a su alrededor–, ¿no quieres abrir los regalos y ver los juguetes nuevos que te están esperando?
–Pero Mamen no los necesito, ¡mira qué juguetes! –insistía el niño señalando las herramientas de jardín.
–Cariño pero esto no son juguetes, te puedes hacer daño, y tus amiguitos te han regalado un montón de cosas chulas, ¡venga, vamos a verlos!

Pablo giró el hombro agachándolo lentamente y consiguió que su mano le obedeciera a la primera, soltándose de la de su madre, y volvió a sentarse en el centro de la tertulia separando de forma exagerada las piernas para poder acometer la sentadilla.
–Este es Moncho –dijo mientras sus dedos se acercaban haciendo vibrar los pelos del mocho que era levantado en un frenesí tembloroso– es el surfista. Este es púas –la mano se abrió dejando que Moncho se estrellara para acercarse a continuación a la escobilla.
A medida que sus dedos se acercaban al abanico de hilos metálicos volvieron a temblar; la mano sobrevolaba las púas dispuestas hacia arriba como un colibrí, hasta que por fin consiguió quedarse enganchada en algunas. Su madre se llevó la mano a la boca estampando un sollozo ahogado contra la palma.

–Ves mamá, los miras mal, si das la vuelta ahí están las cabezas, no tienen brazos. Este se llama Pablucho, es mi preferido. Para la fiesta que viene después quiero el pelo como él. ¡Mira mamá! Así, así… –decía estirándose el pelo hacia el techo para que su madre lo entendiera.

Pelo pincho

Después de sesenta segundos intentando agarrarla, al fin la cabeza de la escoba reposaba en el regazo de Pablo, y el niño ronroneaba una risa por lo bajo con cada caricia del pelo de la escoba en su nariz y mejillas. La madre estaba sentada a su lado, observándolo con las pupilas entumecidas.
–Y dices que se llama Pablucho…
–¡Sí!
–Y este qué es, ¿batería de un grupo de punkies? –su hijo rió al oír la ocurrencia de su madre.
–Qué graciosa eres mami.
–Y… ¿no crees que Pablucho tiene el pelo un poco sucio de andar todo el día arrastrado… su pelo por el suelo?
Pablo se quedó sosteniéndole la mirada al vacío y respondió:
–¡Mira qué chulo!

La madre, con la comisura del labio torcida, acercó la cara a la escoba que olía a hojas manidas, cerró los ojos apretando los párpados, y apoyó el mentón en el brazo apuntalado en la pierna, preparada para darle a su hijo el agónico minuto que necesitaría para acercarle la escoba; sin embargo, notó la caricia de su hijo a través de las cerdas del cepillo casi de inmediato. Abrió los ojos con asombro y le miró la mano: el palo apenas le temblaba.

–¡Está aquí! ¡Está aquí! ¡He ganado! –se oyó gritar desde el umbral.
Una carita entró dando saltos y en mitad de uno de ellos se dejó caer al suelo sentándose junto a Pablo.
–¿Qué hacéis?
–Jugar.
–¿Jugar? –la niña miró el círculo de “invitados” con el ceño prendido.
–Mira Laia te presento a Moncho, Púas, este es Pablucho y ese… ¿quién es cariño? –preguntó Mamen señalando al rastrillo.
–Pues no sé.
–¡Rasta!, se puede llamar Rasta.
–Se llama Rasta mamá –y su mano se alargó temblando hacia el rastrillo.
Laia lo cogió levantándolo y se lo pasó a Pablo que la miraba sonriendo.

Os quiero aquí (Agradecimientos a lxs vivos)

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Sidonie – Estais aqui
http://youtu.be/lE0ZK2Qw0IM

Un jardín de rosas rojas inunda la vista de un foso verde. El perfume de la explanada escarlata no puede llamar mi atención, lo hace la cantidad de gente que hay haciéndole fotos. Las rosas no huelen, han nacido de la mano de un artista, en conmemoración de lxs que ya no están, y en ayuda de lxs que lxs seguirán. Como sólo quiero entender de amor y no de guerras, prefiero celebrar un agradecimiento mientras lxs que participaron estén vivos; aquí va el mío:

(Tributo de rosas de cerámica en la Torre de Londres) Mejor aún es decirlo cuando están vivos.

(Tributo de rosas de cerámica en la Torre de Londres) Mejor aún es decirlo cuando están vivos.

Imagínate un día cualquiera andando por la calle, de pronto, una persona se te acerca cortándote el paso, se te coloca delante dándote la espalda y, sin previo aviso te pide que le cojas mientras se deja caer encima de ti. ¡¿Qué harías?!

Bien, esa persona soy yo, así soy yo; para algunxs soy una persona totalmente desconocida, para otrxs soy amiga, y para todxs lxs demás soy una mera conocida más. Seas quien seas, hoy quiero tener este gesto de agradecimiento, porque en el momento en el que me desnudé y confié en que tus brazos me recogerían, entraste a formar parte de lo que hago; así que no importa si fuiste de lxs que se apartaron mientras caía, o de lxs que echasteis a correr lejos de esta loca ingenua, o si fuiste de lxs que me ayudaron a levantarme tras la caída,  o de lxs que os llevasteis un coscorrón y fuisteis conmigo al suelo por la sorpresa, o de lxs que tuvisteis reflejos y me recogisteis entre vuestros brazos, no importa, hoy quiero daros las gracias a todxs y compartir este pequeño logro para mí. Porque estos 44 “me gusta” que ha recibido la entrada al blog “¡FUEGO! ¡FUEGO!” también son vuestrxs, porque soy yo la que escribe, pero sois vosotrxs lxs que vivís las historias que me inspiran, lxs que dais circunferencia a mis personajes, lxs que sois secuestradxs como musa mientras os observo… Así que gracias por la involuntaria colaboración.

Y a esos 44 desconocidxs, así como al resto que participa en otras entradas (leáis esto o no): gracias por haber extendido vuestros brazos manifestando vuestro agrado, y no haberme dejado caer en el vacío.

Os dedico esta canción de Sidonie a todxs lxs que compartís mi vida, la real y la de ficción, ya sea por elección o por susto (si no tengo el placer de haberte observado aún, ya sabes, si el próximo Halloween alguien te dice: “susto o amiga”, soy yo, no hay duda 😉

“Subimos a mi habitación
No reconozco a nadie pero todos saben quién soy
Yo digo a a a a a adiós
Nadie presta atención
Cojo mi bolsa y me voy

Hay un huésped japonés
Desayunando huevos en el bar del hotel
No sé porque e e e me río de él
Es incómodo, lo sé
Pero no me puedo contener

Os quiero aquí, os quiero aquí
Os quiero aquí, os quiero aquí

Estás aquí, estáis aquí
Ahora mismo estáis aquí
No puedo veros pero sé que estáis aquí

Estáis aquí, estáis aquí
En Buenos Aires y en Berlín
Estáis callados pero sé que estáis aquí

Desnudo me voy a lanzar
Siempre río abajo hasta que llegue al mar
Y que la o o o ola esencial
Y el ve ve ve ve vendaval
Me lleven donde estáis
Me lleven donde estáis”

Trazos de bluesfolk

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In memory of Ben with love

Ben Sollee – Electrified

Un baile de manos con un solo de lluvia tocando a nuestro alrededor. Once meses de abstinencia y llegas justo a tiempo para cantar con la tierra, exhalando ozono junt@s; las gotas en el capó, percusionistas de la atmósfera, reflejos dorados, verdes y rojos sobre el asfalto son tus luces de escenario. Las parras de graciano también cantan, al fin el estrés se humedece relajando los sarmientos. Pero llego tarde a la cita con tus manos y la lluvia entorpece el tráfico.

 

En el sexto cielo, entro a una sala bipolar de blancos y negros fraccionada de columnas. Llego con el corazón baqueteándome el pecho, el pelo humedecido, la piel incómoda. Me siento en el suelo, pulido como un espejo ensombrecido, junto a otr@s. Y el baile de manos, enmarcadas por tus piernas, me embarga la visión nublándome el cuerpo, comienza a llover en mis oídos y de pronto, exhalo calor: estoy electrizada, llena de tu voz y de tus dedos. Y el día, que se va limpiando con el rasgueo de tus cuerdas. Y como la tierra, mis dedos también quieren sudar ozono para quienes respiran; saco bolígrafo y una libreta.

Trazos de bluesfolk desenfocada

Trazos de bluesfolk desenfocada

Te secuestro del brazo, te llevo de aventuras por una Valencia embriagada de gotas y destellos que solo se deja ver cada tantos meses. Apenas intercambiamos voces, tú no hablas español y yo no quiero descuartizar el americano, pero nos entendemos en el mismo idioma: nuestras palabras son las de los dedos. Tironeo de tu camiseta (¿era de manga corta o larga? No lo recuerdo, pero sé que tu chelo es parte de tu familia, tal vez regalo de tu padre por lo que cuentas, y que debe de haber crecido junto a ti, se ve en las comisuras desgastadas de su talle), como sea, tironeo de tu camiseta y te señalo con el dedo el otro lado del puente. Arriba, las gárgolas lo custodian bajo la atenta desgana de la gente, pero nosotros estamos en el cauce de un río sin agua, y tu mirada sigue mi dedo en el abrigo de la lluvia que nos envuelve, descubres las ventanas góticas que iluminan cada flanco de ese puente que nos llama la atención de lo cotidiano e invisible.
Nos movemos de techo en techo y tiramos por donde nos lleva la corriente. Venimos de un techado de columnas, frente a un abovedado de cristales que sé que te debe de haber gustado; te he contado sus intrigas palaciegas de jazz y de naranjo, del espacio vacío, a nuestro costado, con forma de anfiteatro al aire libre que se llena en verano de melómanos desposeídos, y de los fantasmas de la fuente, que salen de su encierro cuando el agua con el viento es un geysir.
La siguiente casilla no es a cubierto, es en el patito feo de los estanques que son espejo del ego de un arquitecto; no refleja aparentemente nada, pero una vez más tironeo de ti. Esta vez te resistes, y aunque no puedo ver tus ojos a través de tus cristales y los míos, plagados de bolitas, sé que piensas que estoy loca. Te quedas con el umbráculo de paraguas, mientras adentro los pies en el hermano pequeño. El agua solo me cubre las suelas, de nuevo con el dedo te lo muestro. Dando saltos entras conmigo en la charca, me río ante tu ceño prendido con un imperdible y tus hombros levantados tratando de protegerte del agua el cuello. Cuando ya estás todo mojado, retomo tu atención sobre el lugar; lo que te he venido a mostrar no está en el cielo, está abajo, sobre el suelo. Estamos en medio de una bandada de gotas, te cierro los ojos, los cierro, ahí está el sonido, la orquesta, el estallido. Ahora te llevo debajo de uno de los monumentales edificios baldíos; te dejo en un extremo y me voy al otro, tú haces amago de seguirme, no comprendes (cómo vas a poder hacerlo si la magia reside en la intriga y el desconcierto), con la palma de la mano suspendida en el aire te detengo, al otro lado del arco majestuoso y blanco te saludo por tu nombre hablándole a la construcción; ¡me oyes! Y te sorprendes de hacerlo. Jugamos al hilo telefónico como dos chiquillos. Uso las palabras porque no te veo, estoy con la cara pegada a la piedra, y la piedra no juzga, solo padece la intemperie. En un arrebato de intimidad te susurro a través del edificio la única canción que me sé, muy apropiada: alma de blues.
Por último, te dejas llevar al puerto; atracamos en una nave desierta, hay techo, acribillado de goteras. Te lo presento, y a las palomas que lo dormitan, como puedo te cuento que es hogar de skaters y rollers, también acuden desahuciados de la ciudad sobre bicicletas. Por última vez te hago el gesto de cerrarte los ojos solo tocando el aire. En esta ocasión el sonido de la bandada es de patos metálicos; la hilera de banderas que son estiradas y replegadas por el viento sobre los mástiles. Te pido que te despidas, también nos echan de este refugio que encontramos en medio del banal ruido, y aunque algún día volvieras, jamás podrías volver a escuchar a este edificio: el lugar va a ser reconstruido. Nuestras manos bailando el lenguaje de la imaginación.

No podría decírtelo a la cara (no sé si me comprendes, o si te importa el rastro de lava fértil que el eco de tu voz deja), así que te lo escribo y dibujo en un trozo de papel. Y me quedo sin habla cuando te lo entrego, porque el mundo me roba mi auténtica voz malinterpretando esta canción, porque este mundo creado deja las aventuras entre desconocidos que podrían hacerse amigos para la ficción, y la magia asfixiada en nuestro interior. Tú lo dijiste: es asombroso cómo lxs españolxs se divierten en calma.
Así que ni lo intento, no podría decírtelo a la cara, solo puedo darte las gracias y entregarte este trozo de papel con el burdo intento de hacer realidad uno de los deseos que nos confiesas en micro abierto: In memory of Ben with love.

 

Quedarme con el regalo de tu voz y de tus derrapes sobre el chelo. Alejarme y disfrutar de la magia en soledad, soñando con encontrarme con l@s que pueda compartir esto, dentro de un coche, lleno de lluvia, agradeciéndote la experiencia. Porque si lo imaginas es real.

 

Trazos de bluesfolk (en cartón a spray y relieve)

Trazos de bluesfolk (en cartón a spray y relieve)

Una obra de arte no se acaba: se abandona 2/2

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Fever Ray – If I had a heart

Subtitulado en español

 

(Si no puedes ver el “vídeo” aquí abajo el texto)

No tengo miedo a perderte, me crié acunada por la oscura muerte plagada de estrellas, donde solo yo admiraba su belleza; tengo miedo a tenerte, que te quedes y me sigas dando esta paz y esta balanza con la que pinto cuadros y mi día a día. ¿Qué hago con este algodón de azúcar sino es comérmelo? Y “qué hacemos con lo cotidiano sino es sacarlo de sus casillas”. Aceptar lo inconcluso, la escotilla abierta por la que entra el agua. Resignarse a la belleza de lo que uno es y aborrece. Bailar este tango con el diablo o con la muerte. Hacerle un striptease al desencanto. Vendarle los ojos al aburrimiento. Llenarle la boca de flores al retorcido. Atarle las manos a la inercia. Despertar cosquillas al enfado. Masajearle los pies a la impaciencia. Contarle un chiste a la contrariedad. Mirarte, mirarme; te veo ahí dentro, agazapada, de esta no te libras, me abrazaré fuerte hasta que se me duerman los demonios de aburrimiento. No del todo tampoco, lo suficiente: tenerlos aletargados para que sigan alimentando con su fuego. El que viene de las llamas sin llamas es que muere, a manos del oxígeno. Ser como los demás: la musa de alguien que los observa con avaricia, con ojos de nuevo, con el ceño siempre fruncido y la maleta en la mano. A falta de no poder ser los demás, ser uno mismo, ser el escritor y la musa. Salir a buscar el corazón en otra parte; la de los demás. Oír de nuevo tambores en la carótida cuando te rodea la neblina de lo desconocido; la humedad que riega tu intelecto, desbocando neuronas sobre el papel.

Qué es lo que me pasaba…

Y todo comenzó con un verso que se recuperó entre otro verso.

La poesía. La poesía que despiertan tus labios sobre los míos. O su ausencia. La poesía que viaja rápido entre las medias de tus letras. ¡Mujer tenías que ser!: poesía. Para volverme loca entre tus piernas. Y quien no te adore que no te venda. Que de versos voy y vengo, y en versos me desharé; despacio. O vertiginosa como cuando con tus fonemas me das el orgasmo. Cualquiera que sea la lengua que te mencione tiene el poder de desenterrarme. Quien no te sienta que no te pronuncie, aunque te entienda. Porque sintiendo se puede amar lo que no se comprende, pero no se puede aunque se entienda si no se siente.

Y la cama prendida de la bombilla del cielo nocturno. Y todo fue por la mención de un solo verso; ayer, hoy. El mío en el tuyo, el tuyo que resultó ser suyo.

Y como en algún lugar hay que poner el punto final, porque es el punto final el que da inicio al principio…, aquí mismo, pues da lo mismo el fin, como el principio mismo.

Una obra de arte no se acaba: se abandona (1/2)

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Bajofondo – Cuesta arriba

(Para lxs que no puedan ver el “vídeo”, a continuación el texto.)

Pero qué es lo que me pasa!
Pero qué es lo que te pasa?

Llegas de la nada, como una neblina matutina, me envuelves con tus palabras húmedas, me calas con el espíritu y remueves la tierra en la que se asientan mis suelas. Tú no eres la respuesta, eres la pregunta; la pregunta que es una nube acosadora de sueños. Y dentro de tu traje gris me siento como un guante. Pero sigues sin ser la respuesta, eres la pregunta infinita. La pregunta que atiza la paradoja de mi esencia. La escusa para seguir siendo yo misma perdida en medio de la niebla vespertina. A todas horas, rodeada de ti, a todas horas; me asfixias, voy atada a tu cintura con un tango mediando entre nosotros. Y si pudiera meterme la mano por la boca y bajando por la garganta prendiendo con mis uñas tu pelo llegar al fondo de donde habitas, y arrancarte como un vómito. Tu mano en mi cuello, deslizándose por la espalda, la confianza de la gravedad en mi peso, mi peso, todo mi peso sobre mi cuello y mi cuello en tu mano, suspendida la alegría, el suspiro y la náusea. Te juro que de mi arrullo te arrancaría, si pudiera. El poder es un mañana que no sé si llegará. Te mandaría lejos, con los que me dieron la vida con la que hoy juego. Te dejaría envuelta en esa niebla como una manta, y lloraría tu pérdida como también lloraría si no te fueras. Como lloro tinta ahora porque eres parte de mí, y yo de ti, más de lo que quisiera, siempre de ti.

¿Qué es negro por fuera, por dentro blanco, y luego, blanco por fuera, negro por dentro? Así rezará mi epitafio, el final será como el principio; un epitafio sin tumba labrado a golpes sobre la carne del espíritu y la mente, incapaces de concebir la gloria sin tormento; y el tormento como argamasa agradecida que construya la alegría.

Pero qué es lo que te pasa!
Pero qué es lo que me pasa?

Qué te ocurre que vienes a remover la tierra que me reúne y me sustenta. Qué me ocurre que abro la puerta a desconocidos cuando al fin la paz habita mi hogar: hogar. Me ocurre que soy hija del aceite y el mar; que llevo transcrito en mis genes el ADN del suicidio. Quién imaginaría que el peor suicida no es el que lo logra, sino el que decide jugar al tango con la muerte.

Siento tus dedos en mi garganta; cómo se me acalora la carne y la tregua: la humedad de tu lengua absorbiendo el sudor de mi axila, mi dedo entre tus dientes, mi pierna cercando tu cintura, una roca viva endureciendo tu bolsillo, la siento a la altura de mis ingles, la leche derramada sobre el vientre, mi aliento sobre tus párpados, el temblor de una caverna entre callosidades: hacer sexo con las palabras y el amor con los pies. Subiendo y bajando. Arriba como abajo. Tu mano mis ojos tus dedos mis pupilas tu nuez mi clavícula el perfume de tu barba en la mandíbula y mis transparencias ocultas.

No sé si sé lo que me pasa. Pero que me ocurra contigo. Con ningún otro, amor mío. Fantasías que sé que son quimeras. Y por ello es que las tengo y anhelo. Mas cuando se hagan carne o tierra desvanecerán mi interés; respira. Y aunque lo sé, me dejo y me atormento. Porque sin ti, mi niña muerte, no sabría lo que es vida. Porque sin ti, mi dulce tormento, no apreciaría rogando al cielo por lo que más quiero.

Trabajos artísticos para negocios o personas

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"Una obra de arte nunca se acaba, se abandona" Ramón, panadero horno San Nicolás, Valencia

“Una obra de arte nunca se acaba, se abandona” Ramón, panadero horno San Nicolás, Valencia

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Amor especular

Amor especular

Una nueva amiga por Omar Martínez

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Entre familiares y amigos le prepararon una pequeña fiesta el día de su ochenta y cinco cumpleaños.

  Ella bailó algunas piezas porque siempre supo imponerle a la vida un espíritu jovial y fuerte.

  Además, luchaba contra las tremendas punzadas que recorrían su cuerpo cada vez que al ritmo de la música colocaba un pie en el piso; sentía como si tremendas hormigas la mordisquearan con fuerza, pero al escuchar las alegres voces a su alrededor se auto animaba. Durante la misma canción pasaba de un nieto a otro girando guiada por los pasos de la juventud, que la hicieron resistir toda su fiesta.

  Después, en el cuarto, cuando todos dormían, se quejaba en silencio de dolores en la columna y los calcañares; unidos a la constante fatiga que siempre la acompañaba.

  Dando vueltas en la cama lo volvió a ver, entonces intentó salir corriendo de la habitación, pero la voz suave que escuchó frente a ella se lo impidió.

—¡Al fin notó mi presencia! No quería, para nada asustarla.

—Te he sentido todas estas noches, pero decidí no perturbarme. Hoy, parece que con la exaltación de la fiesta, no pude lograrlo.

—Yo necesito que mi mamá la conozca. Ya no sé cómo ayudarla; he intentado miles de maneras para aliviarle esos tremendos dolores articulares que la mantienen postrada hace varios años, desde que murió mi padre. Los médicos le piden que se levante y camine, pero no quiere hacerlo.

  De nuevo se impuso su manera positiva de ver la vida, hablaban de ayudar a alguien, no sabía quién era, pero dio el paso al frente.

—Solo tiene que ponerse este traje y los dos entraremos en contacto con un satélite que nos trasladará virtualmente a mi planeta.

  ¿Satélite? ¿Planeta? ¿Qué hacer? ¿Qué hacer?, repicaban sin parar las preguntas en su cerebro. Un latido de dolor en la columna, al colocarse el traje, dio la respuesta.

  La grandeza y oscuridad del cosmos la impresionaron, aunque el viaje le pareció inmensamente largo. Hasta llegar a una habitación algunos metros más grandes que la suya.

—Mamá, esta es la señora de los vídeos que has visto; te había prometido traerla hasta acá para que hablaran, esto te hará bien; estoy seguro.

  Después de presentarlas el joven pidió permiso para dejarlas solas y que conversaran, pero su mamá lo detuvo:

—Alcánzame las medicinas antes de irte, tú sabes que no puedo caminar.  Me siento muy fatigada; además la columna y los calcañares me duelen mucho.

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 ***

«Nací entre amigos que siempre me empujaron a soñar,
ahora vivo entre sueños que me permiten tener amigos
en cualquier parte del Universo…»

Omar Martínez

Amor especular

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Amor especular

Amor especular

The Magic numbers- Love is just a game

De amores imposibles nos han hecho creer que están conformados los sueños. Pero una vez conocí a un árbol centenario que era en verdad dos pies abrazados en uno. Crecían espalda con espalda, y a pesar de los años, se amaban con un amor desconocido. Un amor que apenas escribe historias en primera persona, un amor como un “puñado de hojas secas” que vuelve a la tierra retroalimentando al árbol; un amor como una “sombra a la orilla de los pinos”, que va y vuelve con las estaciones. Yo ya encontré un amor así: feliz, correspondido, especular. Lo busqué porque supe de su existencia, porque lo conocí en otrxs. Ahora déjame ser tu otrx. De ti solo quiero ser tu árbol centenario, déjame ser el espejo en el que veas lo que buscas y quieres sin saber que existe. El amor en equilibrio dinámico existe: créeme, ya lo encontré; es un amor que sólo puede nacer entre tu imagen especular y tú. El amor aparece cuando sabes reconocerlo. Si tu amor no aparece a la vuelta de la esquina, sal a buscarlo, pero lleva siempre contigo un mapa en el corazón. Y el mapa te lleva a un camino; el camino para estar junt@s. Hay entes que somos mitades del otr@.

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El único camino para estar junt@s toda la vida es: que parte de un@ se convierta en el otr@, y el otr@ en un@. Así que cuidado de quién te enamoras para siempre; elije bien, sí, elije, porque el amor se elije: conviértete a quien buscas; ámate como quisieras que te amaran; mírate en el espejo de sus ojos; no tengas citas, realiza entrevistas. Y sobre todo, ten una lista; tu camino en el mapa que tú trazas. La atracción y el orgasmo vive en tus neuronas, dómalas. No busques a tu media naranja; encuentra a tu imagen especular; como dos manos: iguales, distintas, complementarias, opuestas…

Amor especular (envés) seda 90x90

Amor especular (envés) seda 90×90

Mira tus manos, ahora, junta palma con palma, entrelaza tus dedos… ¿lo ves? Ahora lo ves, ahora. Ahora, sal a buscarl@.

 

Instrucciones para saber encontrar el amor especular:

1- Has de conocerte y reconocerte mejor que nadie. Ser sincer@ con un@ mism@.

2- Reconoce patrones en tus ex. Lxs ex son lus mejores maestr@s, si sabes aprovechar la experiencia. Busca un patrón, o pueden ser varios, en tus pruebas amorosas. Es importante reconocer qué facetas de la personalidad de ambxs entraron en conflicto y desgastaron la relación. Te serán de mucha ayuda para conocerte mejor y elaborar tu lista. A menudo estos patrones se aprendieron en la infancia, de las personas que tuvimos como ejemplos; y tendemos a seguirlos y repetirlos inconscientemente. Cuando somos conscientes de ellos se desvanecen los fantasmas y podemos comprender a los monstruos y tratarlos con cariño.

3- Confecciona tu lista para ser consciente de lo que quieres y lo que necesitas.

4- Ten presente tu lista (llévala contigo para repasarla, memorízala, tatúatela, lo que quieras mientras seas consciente de lo que quieres en cada amor potencial que conozcas).

5- Las citas están bien; para cuando eres adolescente, para recopilar experiencia y experiencias… Llegado al punto en el que sigues leyendo esto, reconozcámoslo: ya buscas otra cosa. Aquí estamos hablando del amor estable, de los ingredientes que se necesitan para que la relación sea lo más duradera posible (porque el “para siempre” es para los corazones deportistas de fondo, requiere mucha dedicación amorosa por ambas partes). Aclarado el dónde estamos, sigamos; las citas se acabaron, si quieres encontrar a tu amor especular, a partir de ahora tendrás entrevistas en su lugar. Por supuesto doy por sobreentendido que tendremos el factor de la atracción, pero no nos quedaremos en él; con nuestra lista en mente iremos entrevistando a la otra persona a medida que la conozcamos para chequear todas las facetas de la personalidad apuntadas. (Nota aclaratoria: la atracción sexual está en el cerebro, si eres de esas personas que te sientes atraíd@ por quien no debieras, y por quien debieras no lo haces; antes de poder aplicar este método tendrás que reajustar tus criterios de atracción. Ver más abajo).

Cómo confeccionar la lista de tu amor especular:

1- Dibuja tres columnas y escribe en cada una de ellas: iguales, complementarios y opuestos.

2- En la columna de “iguales” escribe los pilares fundamentales de tu personalidad, es decir, aquellas facetas tuyas que son imprescindibles en tu vida, que te definen y te provocan gran satisfacción. Por ejemplo, si eres una persona que tiene muchxs amigxs y estus son importantes en tu vida y quedas con ellxs a menudo, éste sería un pilar importante para ti, luego por lógica, tu amor especular sería bueno que también fuera así. De esta forma tendréis una convivencia sencilla y sin fricciones, porque este aspecto es prioritario para ambxs.

3- En la columna de “complementarios” escribe las facetas de la personalidad diferentes a las tuyas pero que te podrían complementar y ayudarte a crecer. Importante que no sean pilares fundamentales; pueden ser importantes también, pero en caso de ceder (que en toda relación se ha de ceder, tenlo presente), no supondrá ningún punto de insatisfacción.

4- Columna de “opuestos”. Esta es una columna jodida, para qué engañarnos. Has de tener muy en cuenta tus defectos para elaborar esta parte (también en las otras, pero en esta más). Aquí escribe las facetas de la personalidad que pueden ser opuestas a las tuyas (una vez más, pero con mayor importancia, no es nada recomendable que sean pilares fundamentales). Sé consciente que en los momentos de estrés, estas serán las facetas que más se acentuarán, y que por tanto, más te pueden llegar a molestar; serán los puntos de desgaste de la relación a largo plazo. Las zonas opuestas pueden ser muy constructivas, porque si se saben localizar y manejar pueden ser contrapuntos a tus facetas más extremas, llevando a la pareja a una zona de equilibrio por compensación. Pero por esto mismo, intenta no incluir aquí defectos que te molesten sobremanera.

[Todo lo expuesto aquí ha sido comprobado por mí misma y por otras personas cercanas; funciona, lo que no significa que una vez que se encuentre a la persona especular se garantice que el amor dure. Eso ya es otra historia… tal vez otro día me anime, o me animen, a seguir escribiendo sobre el tema; aún estoy en él… el para siempre aún no se ha acabado. Pero ya he recogido algunas muestras sobre manejar la rutina, la madurez de la pasión y demás, así que alguna experiencia hay para compartir si alguien la demanda ;)]

Extras (apuntes complementarios no necesarios para obvios):

a- Los defectos de l@s demás. Generalmente los defectos de lxs otrxs que más nos molestan suelen ser espejos; indicadores de algo que nuestro subconsciente quiere cambiar. O bien porque esos mismos defectos nosotrus los tenemos, o porque tenemos sus opuestos. Pero ves al baño, ponte frente al espejo y háztelo mirar por tu consciente.

b- La lista. Si después de escribir tu “lista de la compra” la repasas, y observas que más que una lista que habla de cómo tú eres es una lista de deseos, de cómo te gustaría que fuera tu persona ideal, haz un examen de introspección y pregúntate: ¿tal vez no será que así es como me gustaría ser? Ten en cuenta que atraemos lo que somos y/o lo opuesto a lo que somos. Así como un perro se siente atraído por otro perro y no por un gato, nos sentiremos atraídos por lo que somos o nos gustaría ser. Por ello, si tu lista no refleja la realidad de lo que eres en el ahora, pero es lo que quieres y buscas, para encontrarlo tendrás primero que convertirte en ello.

c- Reajustar los criterios de atracción. Posible, ejercicio corroborado personalmente. Aquello de que la chispa surge y ya está, de que la pasión la hay o no la hay, es cierto pero no es una realidad inamovible, se puede trabajar y cambiar. El primer ingrediente que necesitas, fundamental, es el dolor; sí, el dolor. Si no has sufrido lo suficiente como para decir “basta!” tendrás que esperar, es decir, seguir sufriendo más. Que cómo se sabe cuándo se ha sufrido lo suficiente como para haber reunido la voluntad suficiente en tu memoria interna como para cambiar tus patrones de atracción cerebrales… jajaja, qué buena pregunta! Lo sabrás cuando lo sepas. Cada un@ tenemos un umbral de tolerancia al dolor, así que no hay una regla matemática para poder saberlo. Pero un punto de orientación aproximado por el que tu cuerpo puede estar tratando de comunicarse contigo y decir “basta” es el asco; si sientes asco o repulsión a una persona nueva que de algún modo intuitivo o visceral te recuerda a es@/es@s ex por quienes tanto sufriste, estás preparad@ para dar el salto a la mejora.

El siguiente ingrediente, extrapolable para toda mejora, es la consciencia. Ser capaz de reconocer el aspecto de la persona/s por la/s que sufrimos para identificarlo en las nuevas personas que vayamos a conocer, para huir como si se nos fuera la vida por el retrete (que así sería en realidad). A la vez hemos de ser capaces de reconocer los aspectos de la otra persona que nos alimentaría la felicidad que sentimos en soledad, con nosotr@s mism@s.

Tras la consciencia llega la elección. Una vez sabemos identificar la clase de persona que podría compartir nuestra felicidad y acrecentarla, hemos reconocido que la clase de persona por la que sufrimos en el pasado sólo nos puede llevar a la insatisfacción, hemos de elegir la felicidad. La felicidad es una elección, lo mismo que el dolor. No es que queramos sufrir (o a lo mejor para algunxs sí, hay un factor masoquista, de castigo a un@ mism@ en el que habría que profundizar), a lo mejor es simplemente lo que aprendimos de niñ@s. Cuando crecemos y somos conscientes ya solo queda elegir. En el momento que hagas la elección verás con otros ojos a personas por las que antes no te habrías sentido atraíd@.

d- Identificar, reconocer lo que quiero, la felicidad. En algunas ocasiones, hay personas que somos incapaces de reconocer o saber lo que es la felicidad, o lo que queremos. Pero podemos usar de nuevo la técnica del opuesto. Tal vez no sepamos lo que queremos, pero ¿y lo que no quieres? ¿No quieres sufrir? ¿qué es por lo que sufres? ¿qué es lo que te irrita? ¿qué es lo que no te hace feliz? Pues sabiendo lo que no quieres, busca su opuesto, apártate de ello, dale la vuelta, mejóralo si está en ti.

e- Si estando sol@ no eres feliz, empieza antes por ahí. La felicidad no está en lxs demás, ha de estar en ti primero. El amor se puede dar cuando se tiene, a que no prestas dinero si no lo tienes o no haces un regalo si no puedes comprarlo… Pues con el amor lo mismo: no puedes darlo si no lo tienes.

amor especular