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Una obra de arte no se acaba: se abandona 2/2

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Fever Ray – If I had a heart

Subtitulado en español

 

(Si no puedes ver el “vídeo” aquí abajo el texto)

No tengo miedo a perderte, me crié acunada por la oscura muerte plagada de estrellas, donde solo yo admiraba su belleza; tengo miedo a tenerte, que te quedes y me sigas dando esta paz y esta balanza con la que pinto cuadros y mi día a día. ¿Qué hago con este algodón de azúcar sino es comérmelo? Y “qué hacemos con lo cotidiano sino es sacarlo de sus casillas”. Aceptar lo inconcluso, la escotilla abierta por la que entra el agua. Resignarse a la belleza de lo que uno es y aborrece. Bailar este tango con el diablo o con la muerte. Hacerle un striptease al desencanto. Vendarle los ojos al aburrimiento. Llenarle la boca de flores al retorcido. Atarle las manos a la inercia. Despertar cosquillas al enfado. Masajearle los pies a la impaciencia. Contarle un chiste a la contrariedad. Mirarte, mirarme; te veo ahí dentro, agazapada, de esta no te libras, me abrazaré fuerte hasta que se me duerman los demonios de aburrimiento. No del todo tampoco, lo suficiente: tenerlos aletargados para que sigan alimentando con su fuego. El que viene de las llamas sin llamas es que muere, a manos del oxígeno. Ser como los demás: la musa de alguien que los observa con avaricia, con ojos de nuevo, con el ceño siempre fruncido y la maleta en la mano. A falta de no poder ser los demás, ser uno mismo, ser el escritor y la musa. Salir a buscar el corazón en otra parte; la de los demás. Oír de nuevo tambores en la carótida cuando te rodea la neblina de lo desconocido; la humedad que riega tu intelecto, desbocando neuronas sobre el papel.

Qué es lo que me pasaba…

Y todo comenzó con un verso que se recuperó entre otro verso.

La poesía. La poesía que despiertan tus labios sobre los míos. O su ausencia. La poesía que viaja rápido entre las medias de tus letras. ¡Mujer tenías que ser!: poesía. Para volverme loca entre tus piernas. Y quien no te adore que no te venda. Que de versos voy y vengo, y en versos me desharé; despacio. O vertiginosa como cuando con tus fonemas me das el orgasmo. Cualquiera que sea la lengua que te mencione tiene el poder de desenterrarme. Quien no te sienta que no te pronuncie, aunque te entienda. Porque sintiendo se puede amar lo que no se comprende, pero no se puede aunque se entienda si no se siente.

Y la cama prendida de la bombilla del cielo nocturno. Y todo fue por la mención de un solo verso; ayer, hoy. El mío en el tuyo, el tuyo que resultó ser suyo.

Y como en algún lugar hay que poner el punto final, porque es el punto final el que da inicio al principio…, aquí mismo, pues da lo mismo el fin, como el principio mismo.

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