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Trazos de bluesfolk

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In memory of Ben with love

Ben Sollee – Electrified

Un baile de manos con un solo de lluvia tocando a nuestro alrededor. Once meses de abstinencia y llegas justo a tiempo para cantar con la tierra, exhalando ozono junt@s; las gotas en el capó, percusionistas de la atmósfera, reflejos dorados, verdes y rojos sobre el asfalto son tus luces de escenario. Las parras de graciano también cantan, al fin el estrés se humedece relajando los sarmientos. Pero llego tarde a la cita con tus manos y la lluvia entorpece el tráfico.

 

En el sexto cielo, entro a una sala bipolar de blancos y negros fraccionada de columnas. Llego con el corazón baqueteándome el pecho, el pelo humedecido, la piel incómoda. Me siento en el suelo, pulido como un espejo ensombrecido, junto a otr@s. Y el baile de manos, enmarcadas por tus piernas, me embarga la visión nublándome el cuerpo, comienza a llover en mis oídos y de pronto, exhalo calor: estoy electrizada, llena de tu voz y de tus dedos. Y el día, que se va limpiando con el rasgueo de tus cuerdas. Y como la tierra, mis dedos también quieren sudar ozono para quienes respiran; saco bolígrafo y una libreta.

Trazos de bluesfolk desenfocada

Trazos de bluesfolk desenfocada

Te secuestro del brazo, te llevo de aventuras por una Valencia embriagada de gotas y destellos que solo se deja ver cada tantos meses. Apenas intercambiamos voces, tú no hablas español y yo no quiero descuartizar el americano, pero nos entendemos en el mismo idioma: nuestras palabras son las de los dedos. Tironeo de tu camiseta (¿era de manga corta o larga? No lo recuerdo, pero sé que tu chelo es parte de tu familia, tal vez regalo de tu padre por lo que cuentas, y que debe de haber crecido junto a ti, se ve en las comisuras desgastadas de su talle), como sea, tironeo de tu camiseta y te señalo con el dedo el otro lado del puente. Arriba, las gárgolas lo custodian bajo la atenta desgana de la gente, pero nosotros estamos en el cauce de un río sin agua, y tu mirada sigue mi dedo en el abrigo de la lluvia que nos envuelve, descubres las ventanas góticas que iluminan cada flanco de ese puente que nos llama la atención de lo cotidiano e invisible.
Nos movemos de techo en techo y tiramos por donde nos lleva la corriente. Venimos de un techado de columnas, frente a un abovedado de cristales que sé que te debe de haber gustado; te he contado sus intrigas palaciegas de jazz y de naranjo, del espacio vacío, a nuestro costado, con forma de anfiteatro al aire libre que se llena en verano de melómanos desposeídos, y de los fantasmas de la fuente, que salen de su encierro cuando el agua con el viento es un geysir.
La siguiente casilla no es a cubierto, es en el patito feo de los estanques que son espejo del ego de un arquitecto; no refleja aparentemente nada, pero una vez más tironeo de ti. Esta vez te resistes, y aunque no puedo ver tus ojos a través de tus cristales y los míos, plagados de bolitas, sé que piensas que estoy loca. Te quedas con el umbráculo de paraguas, mientras adentro los pies en el hermano pequeño. El agua solo me cubre las suelas, de nuevo con el dedo te lo muestro. Dando saltos entras conmigo en la charca, me río ante tu ceño prendido con un imperdible y tus hombros levantados tratando de protegerte del agua el cuello. Cuando ya estás todo mojado, retomo tu atención sobre el lugar; lo que te he venido a mostrar no está en el cielo, está abajo, sobre el suelo. Estamos en medio de una bandada de gotas, te cierro los ojos, los cierro, ahí está el sonido, la orquesta, el estallido. Ahora te llevo debajo de uno de los monumentales edificios baldíos; te dejo en un extremo y me voy al otro, tú haces amago de seguirme, no comprendes (cómo vas a poder hacerlo si la magia reside en la intriga y el desconcierto), con la palma de la mano suspendida en el aire te detengo, al otro lado del arco majestuoso y blanco te saludo por tu nombre hablándole a la construcción; ¡me oyes! Y te sorprendes de hacerlo. Jugamos al hilo telefónico como dos chiquillos. Uso las palabras porque no te veo, estoy con la cara pegada a la piedra, y la piedra no juzga, solo padece la intemperie. En un arrebato de intimidad te susurro a través del edificio la única canción que me sé, muy apropiada: alma de blues.
Por último, te dejas llevar al puerto; atracamos en una nave desierta, hay techo, acribillado de goteras. Te lo presento, y a las palomas que lo dormitan, como puedo te cuento que es hogar de skaters y rollers, también acuden desahuciados de la ciudad sobre bicicletas. Por última vez te hago el gesto de cerrarte los ojos solo tocando el aire. En esta ocasión el sonido de la bandada es de patos metálicos; la hilera de banderas que son estiradas y replegadas por el viento sobre los mástiles. Te pido que te despidas, también nos echan de este refugio que encontramos en medio del banal ruido, y aunque algún día volvieras, jamás podrías volver a escuchar a este edificio: el lugar va a ser reconstruido. Nuestras manos bailando el lenguaje de la imaginación.

No podría decírtelo a la cara (no sé si me comprendes, o si te importa el rastro de lava fértil que el eco de tu voz deja), así que te lo escribo y dibujo en un trozo de papel. Y me quedo sin habla cuando te lo entrego, porque el mundo me roba mi auténtica voz malinterpretando esta canción, porque este mundo creado deja las aventuras entre desconocidos que podrían hacerse amigos para la ficción, y la magia asfixiada en nuestro interior. Tú lo dijiste: es asombroso cómo lxs españolxs se divierten en calma.
Así que ni lo intento, no podría decírtelo a la cara, solo puedo darte las gracias y entregarte este trozo de papel con el burdo intento de hacer realidad uno de los deseos que nos confiesas en micro abierto: In memory of Ben with love.

 

Quedarme con el regalo de tu voz y de tus derrapes sobre el chelo. Alejarme y disfrutar de la magia en soledad, soñando con encontrarme con l@s que pueda compartir esto, dentro de un coche, lleno de lluvia, agradeciéndote la experiencia. Porque si lo imaginas es real.

 

Trazos de bluesfolk (en cartón a spray y relieve)

Trazos de bluesfolk (en cartón a spray y relieve)

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Cadena de deseos

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Jose González – Stay Alive
http://youtu.be/KZnu7fVRPIc

Dos desconocidas encaradas en un vagón; dirección: Istambul.Istambul
Anónima de la izquierda carga con una maleta de mano morada con ruedas. Anónima de la derecha carga con el chico que se sienta a su lado; su peso se trasluce en la mirada vidriosa. Una observa a la otra.                                                                                                     La noche es una cortina echada al otro lado de la ventana; luces de suburbios salpican el reflejo de una vida que recibe codazos en su comienzo. Su acompañante está zambullido en su smartphone con el ceño fruncido. Entre ellos no intercambian mas que el aire que exhalan y respiran; una vez tras la siguiente.

Sentada enfrente, la testigo que los observa garabatea en una pequeña libreta, cuando acaba, le da unos golpecitos en la rodilla a la desconocida y le entrega la hoja que arranca. Solo entonces se cuela en el mundo tras el cristal, mientras por el rabillo del ojo ve en la otra, una mirada nublada que deja de llover, y una incertidumbre que despeja su cielo.
Mira con atención la hoja, consulta su teléfono, y al fin, entiende. Es entonces cuando el chico ve el papel en su mano y le habla rompiendo el momento a porrazos; con ojos de rapaz le señala el dibujo que sostiene. Ella responde en tono defensivo y le gira la cabeza. Las luces del exterior ahora brillan en su mirada.

Dos desconocidas encaradas en un vagón que se adentra en Istambul, se separan para siempre. Anónima de la izquierda se levanta empujando su maleta morada de ruedas. Anónima de la derecha y su acompañante apartan las rodillas para dejar paso. Una observa a la otra.

Las puertas se abren: dos miradas sobrevuelan el vagón; dos sonrisas que se intercambian el alma. Un sol que brilla en mitad de la noche turca.

***

Hozier – Work Song
http://youtu.be/0_oGM2o2y0Y

<<Otro vagón de metro que avanza a quejidos sobre las vías del sábado. A estas horas va prácticamente vacío. Como siempre mi vida va a contracorriente: voy a trabajar, ¿a dónde irá esta gente?>> En mis auriculares Work Song me acompaña en el trayecto. A la señora de traje y zapatillas le asoma por entre la abertura de la chaqueta una chapa, a altura del pecho de una camisa de rayas. <<Mira, ella también va a trabajar en fin de semana. Aunque seguro que no lo hace solo en festivos…>> Un hombre junto a una maleta, escribiendo. <<Mira, otro freaky de la palabra escrita. ¿Quién escribe hoy día con bolígrafo en un vagón de metro…? Pero qué hace, ¿eso es celo? Ja, ja, ja, ja, éste está peor que yo. ¡Está pegando un folio en la pared! Que se levanta, que se levanta.>>

Miro a otro lado. Pasa por delante. SCadena de deseosu maleta y él esperan frente a la puerta. Soy un gato con un momento aleteando en mi campo de visión. Me puede, me puede. Giro la cabeza hacia el asiento aún tibio. Le doy la espalda al desconocido. <<¿Y si me ve?>> Una oleada caliente me sube por el pecho hasta las mejillas; las manos me arden. Pero soy un gato, y ya sé qué momentos vienen después: los de siempre. Agudizo la mirada, a tres asientos de distancia las palabras se mecen sobre los raíles. Me coloco bien las gafas sobre el puente de la nariz. Oigo como las puertas se abren y el pitido que me apremia. Termino de leer y me descubro con el brazo apoyado en el asiento de al lado e inclinada sobre él. El momento se mueve. A través del cristal nuestras miradas se cruzan. El desconocido de la maleta se aleja; nos despedimos con una sonrisa en los ojos. <<El vagón de metro que avanza tarareando esperanzas.>>

***

DSC_0041

Above & Beyond – Satellite / Stealing Time
http://youtu.be/Fd1mRXkwUrA

Un marco hecho de ladrillos de caravista desnudos de enlucido y listones de madera, bajo pies que cantan en deportivas y zapatos de cordón negros, baqueteando al ritmo del contrabajo. Una corbata tirada sobre el suelo, acompañada por una copa de vino bermellón dejada a espaldas de unos vaqueros con chaqueta azul marino, que susurran a un micro. Unas manos recorren ávidas la garganta de cuerdas, sobre una piel bronceada de madera. Unas notas sobrevuelan el aire de glicina perfumándolo de promesas exhaladas bajo la presión de los dedos. Decenas de desconocidos sentados en el salón de tu casa: Gente EnBabia.

Junto a mí oigo a extraños chasquear dedos; percusionistas improvisados vestidos de público. Complicidad encubierta como pausas entre temas. La atmósfera del momento tejida de los haikus de Sergio; haikus que se enfundan medias de acuarelas para salir de entre las tapas, y tañer de océanos el ambiente, con los colores del agua de Luis; la voz confiesa en micro abierto que él ha venido disfrazado de haiku. No es el único, en la primera fila, una chica va disfrazada de lienzo. En su camiseta blanca de tirantes florece un árbol gris de palabras negras que alegan: <<Amor es… evolucionar junt@s>>. Mientras el concierto crece, ella trastea en su teléfono, en el bolso, en una servilleta sobre la mesilla verde. El momento queda en silencio y en el escenario dormitan los instrumentos; la desconocida se marcha depositando la servilleta sobre un taburete con partituras.
Cuando Max llega para recoger, descubre el papel y se lo muestra a Mateo y a Vicent.

“CAZADORES DE MOMENTOS
ENCORDADOS ENTRE DEDOS
Y VOCALES”

Dibujada, una clave de sol con forma de contrabajo acompaña el sentimiento: “Gracias por ser alimento de musa”.

***

clave de sol-contrabajo 001

Bo Saris – The addict
http://youtu.be/qrbtsa65Kgw

Un libro que hiberna sobre la estantería de una biblioteca de techos altos y columnas de piedra. En su interior, una nota que no es del autor, espera al siguiente lector. Palabras de un adicto dedicadas a otro adicto; palabras que encadenan momentos anónimos compartidos con desconocidos; palabras que buscan desempolvar humanidades; palabras que rebalsan deseos a extraños que viajan en este mismo tren.

<<No te conozco, tal vez jamás lo haré, y si te veo, no te reconoceré.

Pero deseo que encuentres lo que necesitas para elegir ser feliz.

Esta es una cadena de deseos en lugares públicos o comunes:

ignórala y permanece en lo conocido, respétala y que otrxs la lean o,

continúala como hago yo. Decidas lo que decidas te deseo lo mejor;

porque sin conocerte, sé que nuestras vidas están entrelazadas:

en aquel vagón, en esa ciudad, en ese bar, en esta red, en esta vida y en este mundo;

ayer, mañana, hoy.>>

***
¿…?