Archivo de la etiqueta: inspiración

Carmen

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Y si al fin tengo la felicidad entre los dedos, por qué huyo, por qué me esfumo por las rendijas de nuestras ventanas, por qué busco la compañía de los que me esquivan, por qué me desmerezco sentada en la terraza de un Café esperando a que pase y me dedique un lapso de su vida, por qué precipito una amistad que se sublima de miércoles en miércoles…

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Una espera, un quizás, una escena de futuro que se materializa en decenas de facetas del posible. Y el repique que callejea entre adoquines, y el conversar con uno mismo bajo el velo del acordeón, la sonrisa agradecida del viejito que lo hace suspirar y…

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El momento; ese momento que te prende de los pelos y te alza, por un instante, del suelo.

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La espera, el quizás; puro pretexto para dar cabida a ese momento: mi momento.

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Dos guitarras, una clave de sol y un gato pardo (Prologo de un cuadro)

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Gracias por las risas, la música y la inspiración:
Billy Mandanga vs Alfonso Copé (Los sospechosos)

en Bodega LaPeseta el 13/10/14 (Lugar y fecha del crimen)

Prueba Nº1:

Gato Pardo en La Peseta, Valencia (2)

Boceto en servilleta de Bodega LaPeseta (Gracias Alfonso por “devolvérmelo” vía Twitter 😉

Los hechos:
Dos guitarras: una lleva tirantes, y la otra, una camisa hawaiana; cantan al mundo obviedades que permanecen ocultas al ojo poco entrenado, que solo vive de lo que le regurgitan. Gatos pardos aullando por diversión, en un duelo de pelusillas de bolsillo, de suelas cuarteadas; se van empujando, la una a la otra, en un prusten infinito, entre la carraca y la risa, el zarpazo del improvisado; la otra a la una, convirtiendo su maullido en el ronroneo de un bajo, con su voz y con sus manos.

Prueba Nº2:

Boceto segunda mitad

Boceto segunda mitad

El veredicto:

En la piel de toro que se reseca al sol, ser músico significa llevar polvo en el trasero, sudar de antebrazos, y que lo que te sobren, sean historias en el billetero.

El testigo:

Dibujo (Prologo del cuadro)

Dibujo (Prologo del cuadro)

La víctima:

Una guitarra es una clave de sol que aulla y ronronea. 50x40 cm en madera tallada, a barniz, tinta china, pintura relieve, con púa y cuerdas de guitarra.

Una guitarra es una clave de sol que aulla y ronronea.
50×40 cm en madera tallada, a barniz, tinta china, pintura relieve, con púa y cuerdas de guitarra. (En noviembre expuesta en Kaña Makan, Ruzafa-Valencia)

El culpable…

 

Os quiero aquí (Agradecimientos a lxs vivos)

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Sidonie – Estais aqui
http://youtu.be/lE0ZK2Qw0IM

Un jardín de rosas rojas inunda la vista de un foso verde. El perfume de la explanada escarlata no puede llamar mi atención, lo hace la cantidad de gente que hay haciéndole fotos. Las rosas no huelen, han nacido de la mano de un artista, en conmemoración de lxs que ya no están, y en ayuda de lxs que lxs seguirán. Como sólo quiero entender de amor y no de guerras, prefiero celebrar un agradecimiento mientras lxs que participaron estén vivos; aquí va el mío:

(Tributo de rosas de cerámica en la Torre de Londres) Mejor aún es decirlo cuando están vivos.

(Tributo de rosas de cerámica en la Torre de Londres) Mejor aún es decirlo cuando están vivos.

Imagínate un día cualquiera andando por la calle, de pronto, una persona se te acerca cortándote el paso, se te coloca delante dándote la espalda y, sin previo aviso te pide que le cojas mientras se deja caer encima de ti. ¡¿Qué harías?!

Bien, esa persona soy yo, así soy yo; para algunxs soy una persona totalmente desconocida, para otrxs soy amiga, y para todxs lxs demás soy una mera conocida más. Seas quien seas, hoy quiero tener este gesto de agradecimiento, porque en el momento en el que me desnudé y confié en que tus brazos me recogerían, entraste a formar parte de lo que hago; así que no importa si fuiste de lxs que se apartaron mientras caía, o de lxs que echasteis a correr lejos de esta loca ingenua, o si fuiste de lxs que me ayudaron a levantarme tras la caída,  o de lxs que os llevasteis un coscorrón y fuisteis conmigo al suelo por la sorpresa, o de lxs que tuvisteis reflejos y me recogisteis entre vuestros brazos, no importa, hoy quiero daros las gracias a todxs y compartir este pequeño logro para mí. Porque estos 44 “me gusta” que ha recibido la entrada al blog “¡FUEGO! ¡FUEGO!” también son vuestrxs, porque soy yo la que escribe, pero sois vosotrxs lxs que vivís las historias que me inspiran, lxs que dais circunferencia a mis personajes, lxs que sois secuestradxs como musa mientras os observo… Así que gracias por la involuntaria colaboración.

Y a esos 44 desconocidxs, así como al resto que participa en otras entradas (leáis esto o no): gracias por haber extendido vuestros brazos manifestando vuestro agrado, y no haberme dejado caer en el vacío.

Os dedico esta canción de Sidonie a todxs lxs que compartís mi vida, la real y la de ficción, ya sea por elección o por susto (si no tengo el placer de haberte observado aún, ya sabes, si el próximo Halloween alguien te dice: “susto o amiga”, soy yo, no hay duda 😉

“Subimos a mi habitación
No reconozco a nadie pero todos saben quién soy
Yo digo a a a a a adiós
Nadie presta atención
Cojo mi bolsa y me voy

Hay un huésped japonés
Desayunando huevos en el bar del hotel
No sé porque e e e me río de él
Es incómodo, lo sé
Pero no me puedo contener

Os quiero aquí, os quiero aquí
Os quiero aquí, os quiero aquí

Estás aquí, estáis aquí
Ahora mismo estáis aquí
No puedo veros pero sé que estáis aquí

Estáis aquí, estáis aquí
En Buenos Aires y en Berlín
Estáis callados pero sé que estáis aquí

Desnudo me voy a lanzar
Siempre río abajo hasta que llegue al mar
Y que la o o o ola esencial
Y el ve ve ve ve vendaval
Me lleven donde estáis
Me lleven donde estáis”

¡Fuego! ¡Fuego!

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Fuego (2)

Aloma de Balma y Juan Ramírez Pedroche, la voz del joven Christian Guillén y el toque de Daniel Yagüe en Café del Duende

El bicho – De vivir

Se anida un hogar entre mi estómago y mi corazón; un arrebato se me entromete en el pecho robándome el aliento. Tus zapatos. El arte vive entre tus dedos y Aquiles, columpiándose sobre tu puente y el empeine; el costado del talón de tus zapatos desgastado.

Un cortejo. La belleza construida de movimientos: brazos que surcan el aire sobre tu cabeza, mentón altivo, pies inquietos, piernas que cortan la respiración, flecos; te revolotean como vencejos que cantan acrobacias, que te incendian el suelo, quema, quema, la vida quema entre las cuerdas y te toco con los ojos, miradas, y tu altura, me sobrevuelas. Tu mano. Tu mano que roza tu cintura levantando la falda

Aloma de Balma

Aloma de Balma

de tu vestido gris terciopelo, y tus piernas respiran entre las rejas de tus medias.

Pasión. Pasión que es una fuerza que te estira y te contrae, un torbellino que me desgarra la lengua. Y las palmas queman. Pero más queman tus ojos rasgados, salvajes; tú llevas las riendas y yo finjo que soy tu jinete y que con mi voz dirijo tu bocado; eres tú la que con tus movimientos nos atizas. Y las brasas están en mi garganta. El claqué gitano, del campo, sobre la tierra. Trotar las tablas. Tus brazos destilan perfume, y son tus ojos, claros como el cielo cuando hiela.

Quemas, quemas. Es tu contoneo el que rasga mi guitarra. Las cuerdas se rompen, más que acariciar de dedos, con tus uñas rojas me perfilas. En cualquier momento me arrancas del asiento y te siembro en tu mejilla un beso. Tienes nombre de vuelo mudo, de despertares; la lumbre en mi pecho. La madera susurra y calla para otorgar cobijo a ese niño travieso que zapatea y vive de tu sonrisa: duende.

La mascletà se desata bajo tu sombra. El alma como escarpias. Y alguien grita: ¡Fuego! ¡Fuego! Pero solo corren los corazones que calientes se quedan en la voz de tu casa. Y te pago con lo poco mucho que tengo: el brillo de mi mirada, la sonrisa de mi boca; las palmas.

Sudar arte.

A Juan, Aloma, Christian y Dani
Y al Café del Duende,

gracias por el alimento de musa.

Sudar arte (Valencia)

Sudar arte (Valencia)

Campanario: Catalina y Miguel

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Simon Chamberlain – Sonata in C Major, Opus 2, No.3- Adagio
http://youtu.be/EU0alisl60s

Miguelete - Amparo Carbonell

Miguel – Amparo Carbonell

Clic, clic.

Cincuenta metros de caída libre hasta el suelo. Allí abajo, las personas se mueven en una placa de Petri, es como mirar a través de un microscopio hecho de piedra, viento y cielo. Antes de que puedas terminar la frase: “Qué es lo que me está…” ya estás muerto, con tus sueños desparramados sobre la acera. Pero veo una pierna que pasa por encima de la balaustrada barroca, y una cabeza con sus manos y torso que tienta al vacío; sus ojos no miran como los míos hacia abajo, están cegados por la cámara; la piedra tiembla bajo nuestros pies. A mi espalda una señora reza a la vez que se santigua:
–Ay Señor, Santa Madre de Dios… qué se tira, qué se tira.

De pronto, oigo de nuevo… clic, clic.

***

La torre campanario de la Iglesia me atraía ferozmente, era tan estirada que parecía querer tocar el

Catalina - Amparo Carbonell

Catalina – Amparo Carbonell

cielo, mis pies no obedecían, y caminaban directamente hacia su interior subiendo de uno en uno los escalones en espiral. El paredón de la escalera se deleitaba con sus aberturas por donde se podía contemplar el ajetreo silencioso, que desde la quietud interior, se observaba disfrutando de la naturalidad de la existencia.

Al llegar arriba, me quede inmóvil al notar lo que traspasaba por mis ojos y por mi piel. Por mis ojos: la vida; por mi piel: la vida, y rápidamente saqué mi cámara de fotos, no sabía por dónde empezar, miré los huecos de cada lado del hexágono de la torre, y al ver que estaba cara a cara con otro campanario lo plasmé en mi cámara, seguí contemplando la hermosura que percibían mis sentidos hasta que logré encerrarla en la caja de imágenes, para poder disfrutar con ellas y recordar el impacto interno creado en mi cuerpo.

Al pasar los minutos sin notarlos, decidí salir, en ese momento sonaron las campanas, miré hacia arriba donde se percibía la resonancia de su música, combinada con la armonía del tintineo del otro Campanario, este entusiasmo fue el último placer de la aventura, y el momento de partir; tuve que aferrarme, para no caer, no porque estuviera mareada, sino porque no podía dejar de observar ningún trozo por el que iba a pasar; porque no quería olvidarlo.

En estos momentos no existe la soledad, porque todo es de todos.

Alisa De Trevi
Amparo Carbonell (Fotos y 2ª parte del texto)

Algo sobre mí:

Al cruzarse por mi lado dos hombres, no pude evitar escucharlos, decían sobre mí:
–¿Quién es la conoces?
–No, no la conozco pero sé que ama la vida.
–Interesante.
–Sin embargo también sé, que no le es fácil vivirla.
–¿Por qué, si la ama?
–Porque sufre.
–y si sufre ¿por qué la ama?
–Porque lo que le rodea lo ve bello.

Amparo Carbonell