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Comededos, hasta la próxima (4ª parte, final?…)

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Faul – Changes
http://youtu.be/QUjppepBERM

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Por fin era jueves; y estábamos a solas. El local estaba lleno de gente en realidad; pero estábamos a solas. Todas aquellas personas solo eran parte del decorado. Los cuerpos colapsaban unos con otros como meteoritos en el universo del caos; la luz era como un púlsar que pausaba los movimientos, cortándolos a la velocidad de la luz y volviendo a ensamblarlos, creando en la visión la sensación de pérdida de control: alguien ajeno nos cerraba los párpados. Ese instante de oscuridad… todo podía pasar… como cuando mis pies levitaban entre salto y salto y dejaba sentir el suelo… Bailaba mecida en mitad de la nube de Oort; mis brazos arriba y abajo, mis caderas de derecha a izquierda, la gravedad de mis contoneos había abierto un espacio a mi alrededor en medio de la masa de carne y sudor. No sentía los tacones, las horas que llevaba en pie, el calor de las mangas de rejilla; solo estábamos tú y yo. La gente hablaba con la mirada, la voz era succionada por un agujero negro nada más salir de los labios; pero a ti y a mí no nos hacían falta los ojos para comunicarnos, lo hacíamos por vibraciones, sintonizándonos a través de la frecuencia del latido de mi corazón. Nadie podía ver nuestra unión, tu energía colmando todo mi ser, inundándome… tan solo veían mi cuerpo moverse, mi cabeza de lado a lado, mis cabellos cubriendo mi cara, ráfaga a ráfaga, tironeados por tus manos invisibles, las mías en alto hurgando tu pelo, vacías de alcohol. El cubata, en mi mano, es un estorbo, la necesito libre para acariciarte. Y los demás, si supieran la verdad, no podrían entenderlo. Mi sangre está llena de ti; el alcohol no lo necesito, solo entorpece mis pasos hacia ti. Por fin estamos a solas: la música, y yo.

***

Amor es... evolucionar junt@sColdplay – Magic
http://youtu.be/1PvBc2TOpE4

Marcela se quitó los zapatos y entró en la casa, se desnudó en la habitación que les hacía las veces de despacho y encaró la puerta del dormitorio. Giró el picaporte despacio, atenta a los quejidos de bisagras, abrió la puerta y entró. El aroma de sábanas y desodorante de Robert la abrazó. Se puso el pijama y entró en su hogar. Los ojos le seguían escociendo aún cerrados. La cama navegaba sobre aguas mansas. Un eco reverberaba en sus venas; no era la música del concierto, eran las palabras que pulsaban por salir. Era el peso de los muros ya construidos desmoronándose… y ahora ella podía volver a colocar las piedras en su sitio, pero dándoles la vuelta, con cemento nuevo y arena viva, pintando sueños en sus aristas. Abrió los ojos, cogió el smartphone y empezó a escribir.

2:37 – Marce: No puedo dormir. M siento con ansiedad. Creo k es xk kiero hacer muchas cosas, cosas k siempre kise hacer y k no hice xk no pude x falta d algo: estabilidad…
2:37 – Marce: Y ahora, a tu lado, estoy recuperando todo eso, m estoy curando, estoy recuperándome a mí misma.
2:38 – Marce: Pero d pronto siento k m sigue faltando algo xa poder hacer lo k kiero. Y creo k eso m agobia y x eso siento ansiedad
2:40 – Marce: Pero entonces m h dado cuenta k lo importante es k todo esto está siendo posible xk estoy a tu lado, xk tú lo haces posible amándome y siendo tú y creciendo juntos.
2:43 – Marce: Estos días m h sentido aceptada, más importante aún, m h sentido incomprendida x ti, xo lo hemos hablado y nos hemos seguido conociendo y me has aceptado como soy y has confiado en mi y no me has juzgado.
2:47 – Marce: Gracias amor, ya no siento ansiedad porque se que aunque vuelva a sentirla, aunque lleguen nuevos obstáculos y m devore los dedos hasta los huesos, estaremos juntos, como hasta ahora, evolucionando juntos.
2:47 – Marce: Te re re requiamo!!!!!!
2:48 – Marce: Gracias por hacerme realidad y anclarme un pie al mundo haciéndolo soportable.
2:48 – Marce: ❤️❤️❤️❤️
8:13 – Robert: Mi amorrrr… Gracias!!! Me encantó cómo manejamos la situación stos días. Es la primera vez que confío tanto en alguien, que me puedo ir a dormir tranquilo sabiendo q mi pareja esta de fiesta porque confío en ti.
8:14 – Robert: Gracias x hacerme confiar en ti de sta manera. Eres genial y x supuesto seguiremos evolucionando.
8:15 – Robert: Me alegro q te haga el mundo soportable porque es maravilloso y siempre lo será mientras estemos juntos.
8:16 – Robert: Te re re rekiamo mi amor!!!
8:16 – Robert: ❤️❤️❤️❤️
9:52 – Marce: Mi amorrr!!!!
9:52 – Marce: Te adoro!!!!

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Comededos en pausa (parte 3/X)

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A Nieves

Michael Kiwanuka – It always comes back

http://youtu.be/j0AVAektWfk
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–¿Vas a salir el jueves?
–Cómo… –paré de leer, giré la cabeza y le miré.
–Que si piensas salir el jueves…
La luz de la pantalla de la tablet le salía de las manos iluminando su rostro quebrado.
–Amor ya no hace falta –noté una bola de pelo atascada en mi garganta.
Apagó el aparato y se tumbó. Su lado de la cama quedó a oscuras. El espacio de las sábanas que había entre nosotros se me hizo inmenso; un frío me caló los pies.
–Amor ¿estás bien?
Se encogió de hombros.
–¿Qué sientes? ¿Qué piensas?
El silencio era ensordecedor.
–Te ha sentado mal… Lo entiendo. Pero tengo necesidades, igual que tú, y últimamente la rutina… Ya te lo dije, pero no me escuchas. Nos echo de menos.
–¡Ya, pero no puedes pretender que sea lo mismo que al principio! –su tono se elevaba a cada fonema igual que se reincorporaba su cuerpo.
–¡No pretendo que sea igual! ¡No es eso lo que digo! Ves como nunca me escuchas…
–¡Sí que lo hago! Ya estás exagerando, como de costumbre.
La bola de pelo empujaba por salir, y yo tosía y tosía y arqueaba la espalda queriendo vomitarlo todo. Decenas de peleas acumuladas pujaban en mi recuerdo, sentimientos danzando dentro de nosotros en una guerra fría. Pero al menos ya no salía huyendo en mi bólido; mi piel ya no me quemaba a su lado haciéndome votar al sofá.
–¿Te das cuenta? Ya estamos otra vez peleando en vez de discutir lo que sentimos…
–Sí es cierto… –suspiró y me recogió la mano.
–Solo trataba de decirte que siento que nos distanciamos, y que la rutina se apodera de nuestra relación… Que de vez en cuando necesito que salgamos por ahí, necesito bailar, y sé que a ti no te gusta, pero yo lo necesito, no te estoy diciendo que vaya a salir todos los fines de semana, solo que una vez cada dos meses necesito salir al mundo y sentirme atractiva y bailar como una rubia loca, y no estoy pidiendo que me acompañes, no quiero obligarte a hacer algo que no te gusta, pero tampoco puedes pedirme que yo deje de bailar, ¿crees que me gusta estar bailando mientras tú estás ahí parado con una copa en la mano?, ¿crees que lo disfruto igual de bien?, pero no puedo hacerlo si nosotros no estamos bien del todo, no puedo arreglarme y salir sin ti tranquila si tú y yo no recuperamos nuestras mariquitas en el estómago –se rió y me apretó la mano–. Es normal sentir que el primer impulso sea estar celoso o incómodo o molesto, pero por eso nos llamamos Sapiens después del Homo, porque podemos racionalizar nuestros impulsos animales, y hablarnos y entendernos… No quiero buscar segundas miradas de otros, quiero buscar la tuya, quiero que vuelva la tuya… –la bola de pelo salió al exterior transmutada en lágrima.
–Sé que he estado muy ocupado en las últimas semanas, y ya me conoces, sabes que me cuesta darme cuenta de las cosas, de eso te encargas tú, de señalarme el camino que pisamos. Pero quiero que comprendas que si de normal me cuesta ir hasta Valencia, los jueves que al día siguiente trabajo, estoy cansado. ¿Qué te parece si volvemos a las sorpresitas de los viernes? Lo dejamos de hacer porque pensamos que ya teníamos integrado lo de ser más detallistas… pero cuando empezamos a hacerlo fue por algo similar, ¿recuerdas?
–Sí, la tuvimos buena –reí– yo me quejaba de que quería más romanticismo en nuestra relación. Entonces daba un portazo y me largaba. Vamos mejorando –nos miramos a los ojos y nos sonreímos–. Sí, la verdad que nos funcionó durante los dos últimos años. ¡Volvamos a las sorpresitas de los viernes! El próximo me toca a mí, porque anteanoche ya me sorprendiste tú… Me encantó: todo lleno de velas, la música, la mesa puesta, la cena, tú abriéndome la puerta de traje… No me lo esperaba.
–¡Sí! Mira que me ha costado… Y aún así apareciste con pizzas. Siempre te hueles algo o adivinas lo que te he comprado, ¡así es imposible!, me pides que sea más romántico y luego me chafas las sorpresas…
–Ja, ja, ja… ¡lo siento! Es un don y una maldición, como un superpoder.
Reímos. Nos besamos. Nos abrazamos. Nos besamos de nuevo y trasnochamos. Nuestras sábanas volvían a estar calientes.
–Entonces, ¿mañana irás al concierto?
–Ahora ya puedo ir sin ti… así que creo que sí, no bailo desde nochevieja y tengo el mono, y las últimas veces que salimos al final no bailé; sí, voy a ir. ¿Te parece bien?
–No me hace mucha gracia… Pero confío en ti, y además es una buena oportunidad para practicar lo que hemos hablado.
Le abracé.
–Gracias por confiar en mí, pero también tienes que confiar en ti. Yo confío en nosotros.

 

Comededos 2/2

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Kiko King & Creativemaze – Illusions of time
http://youtu.be/PnydsRstt5s

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La carta quedó encima de un montón de papeles sobre el escritorio de él. Ella cogió su bolsa de deporte y se encaminó al comedor. Él estaba sentado en el sofá, como de costumbre, con las piernas estiradas y la tablet entre las manos.
–Me voy ya…
–Espera, te abro la puerta.
El sol ardía en la piel; y la brisa helaba el vello. Ella miró hacia el cielo mientras caminaban juntos por el sendero de salida. El cielo se vestía de raso azul pastel, una sombra cubrió sus cabezas; una nube gris se abría como un paraguas en el cielo.
–Este jueves dan un concierto en Valencia, ¿te apetece ir?
Se detuvieron en la bifurcación del sendero de hormigón impreso.
–No sé, ya sabes, ir hasta Valencia… y entre semana… Ya lo vemos.
–De acuerdo.
Se dieron un beso y ella enfiló al garaje, él a la puerta. El coche salió y se despidieron con las manos.

El pavimento corría como agua negra bajo sus ruedas. Una fila hormigueante recorría las calles de los martes. La gente se quedaba mirando al grupo de patinadores.

Comededos

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comededosShy Girls – Without
http://youtu.be/VbxFlQVRAng
The XX – Together
http://youtu.be/Ddb7Am5lStI

Te escribo con dolor; dolor de dedos. Veo acercarse a nuestra muerte. Pero la miro a los ojos, y le acaricio la mejilla, y la consuelo. Hace tiempo que traspasé la barrera del miedo. Sé que tú me has dado algo único, lo que mi madre no pudo, lo que mi padre no conoció: paz. Es a ti a quien debo mi reencuentro. La estabilidad que he encontrado a tu lado me la llevaré siempre a la espalda, como un hogar mullido. Ve la muerte acechando en las sombras que dejan nuestros gestos. Me sangran los dedos; lo sé, solo yo soy la responsable: me los he estado comiendo; deshojo padrastros como quien deshoja margaritas. La carne roja me palpita. Pero te sigo escribiendo sin curarme las heridas. Cada roce lleva atado un lazo de fuego. Cada exhalación que sale de entre tus labios… me crispa, la soledad que me has regalado. La saliva de tus besos en mi boca… me la limpio con la mano; de pronto, su humedad me enfría. Solo me escuchas cuando grito, y yo solo quiero susurrarte. Al final grito. Los portazos y los derrapes de neumático quedaron atrás; creí que era algo positivo: crecíamos. La pasión se escurre de entre nuestras sábanas; y también de las discusiones. Echo de menos la cólera; al menos la entendía; porque, ¿qué es esto? Intento desengancharme del dramatismo de mi carácter. Eres un mortal maravilloso, un mortal más; reaccionas ante la muerte. Los cantos de cisne se me agotan. ¿Para cuántos años me quedan municiones? Cuántas hebras le quedan a tu cuerda… Cuando la puerta de la comprensión caduca, se abre la de la acción. Me llevo de nuevo un dedo a los labios; acaricio su piel en busca de… oportunidades, grietas; mis dientes abren aún más la brecha; y tiro con ellos, de mi propia carne; y estiro, tironeo, muerdo, tiro, mordisqueo, enjabono con mi saliva, chasqueo entre mordiscos; hasta que la sangre brota, no siento dolor, sólo: hambre. Soy un agujero negro de sentimientos. Practico el canibalismo de un@ mism@. Es entonces cuando sumerjo mis manos en gel de Aloe
Vera, el ardor se apaga, el escozor se enciende, el rojo da paso a la carne mordida rosada, y esta a las costras. Hoy no me curo, hoy me muerdo y te escribo esta carta.

No es que busque amor ahí fuera; busco levantar miradas; como levantaba la tuya… Ver en ese reflejo que todavía soy yo, que soy capaz. Veo nuestra muerte acercarse; la vi la otra noche, en aquel local, en tu ausencia, en los ojos de aquel chico que me miraba. No es que la muerte estuviera en sus ojos… sino en los míos que buscaban su segunda mirada. No te entregaré esta carta, la dejaré aquí, como por casualidad; me conoces como nadie, sabes que ya no creo en las casualidades. Este jueves volveré al local. Sé que él estará allí. ¿Estarás tú? La gente cree que la muerte se nos sobreviene de golpe; están equivocad@s porque no la conocen. La muerte viene de puntillas, día a día toca en tu ventana, y deja una vela encendida cada año de tu vida para que tú la apagues. Ya viene. ¿La hueles? El perfume a muerte es único, jamás se te desprende una vez que tu cerebro lo identifica. Por eso es que puedo verla venir, no es porque tenga súper poderes, es porque tengo el olfato fino. Tal vez te tenso demasiado, como demasiado pienso y siento… Esta vez no pienso anunciarte su llegada. Sólo te diré que salgo el jueves, ¿te vienes?

El beso